Carta sin respuesta a Felipe Calderón.
Ante los últimos hechos, un amigo mandó este excelente texto a la presidencia. Ni qué decir: seguro se fue a la papelera. La reproduzco aquí por si a les sirve de inspiración.
Sr. Presidente:
"La falta de congruencia entre palabras y hechos; la falta de autenticidad en la representación, es fuente constante de corrupción e ineficacia. Cualquier campaña contra la corrupción está desgraciadamente condenada al fracaso, en tanto que las bases de sustentación de poder estén íntimamente ligadas con intereses creados… La ineficacia va de la mano de la corrupción" . . . Palabras por demás contundentes de Don Abel Vicencio Tovar . . . Irrefutables? Usted podría asegurarlo? . . . No lo sé, sin embargo, el eco de esa sentencia en días funestos como estos configura una pregunta pertinente y profunda: Cuál es el precio, Sr. Presidente? . . . Cuál es el precio de la dignidad de los mexicanos?
Incluso antes de su toma de protesta, usted y su equipo se han manifestado entusiastamente a favor del bien común, del abatimiento de la pobreza, de la generación de empleo, pero sobre todo, de la "batalla contra la inseguridad y en defensa de la vida y la dignidad de los mexicanos".
Cualquiera que no viviera en México, al escuchar las declaraciones del gabinete y la clase política en general pensaria que seguimos en campaña, que se nos sigue prometiendo inventar el hilo negro y el agua tibia que resolverá todo. . . "Tendremos una nueva estrategia en Juárez, una estrategia integral" . . . Acaso no se declaró lo mismo cuando entró por primera vez el ejército a la ciudad?
Sr. Presidente, no nos estamos convirtiendo acaso en los ingeniosos aliados de nuestros sepultureros?
No olvidemos la historia. . .Los que crearon los regímenes comunistas de Europa Central fueron los entusiastas convencidos de que habían descubierto el único camino que conduce al paraíso. Más tarde se llegó a la conclusión generalizada de que no existía tal paraíso y que dichos entusiastas resultaron ser asesinos. Los acusados respondían que no sabían, que habían sido engañados, que eran inocentes.
Tampoco olvidemos a Edipo. . . Quien no sabía que dormía con su madre y sin embargo, cuando comprendió de qué se trataba, no se sintió inocente, fue incapaz de soportar la visión de lo que habían causado con su desconocimiento, se perforó los ojos y se marchó de Tebas. . . Qué hará usted, Sr. Presidente?
Por mi parte, puedo puedo afirmar que desconozco muchas cosas en este mundo. . . pero sé con certeza el precio de mi dignidad: RESPETO Y CONGRUENCIA!
Sr. Presidente, no nos estamos convirtiendo acaso en los ingeniosos aliados de nuestros sepultureros?
No olvidemos la historia. . .Los que crearon los regímenes comunistas de Europa Central fueron los entusiastas convencidos de que habían descubierto el único camino que conduce al paraíso. Más tarde se llegó a la conclusión generalizada de que no existía tal paraíso y que dichos entusiastas resultaron ser asesinos. Los acusados respondían que no sabían, que habían sido engañados, que eran inocentes.
Tampoco olvidemos a Edipo. . . Quien no sabía que dormía con su madre y sin embargo, cuando comprendió de qué se trataba, no se sintió inocente, fue incapaz de soportar la visión de lo que habían causado con su desconocimiento, se perforó los ojos y se marchó de Tebas. . . Qué hará usted, Sr. Presidente?
Por mi parte, puedo puedo afirmar que desconozco muchas cosas en este mundo. . . pero sé con certeza el precio de mi dignidad: RESPETO Y CONGRUENCIA!
____
¿Se animan a reenviarla?
felipe.calderon@presidencia.gob.mx


0 comentarios:
Publicar un comentario